
No sé si fue el jueves o el viernes que estuve en taller de Sonia, el que comparte con Edu a unos metros del final de La Rambla, siguiendo la pista del dedo de Colón. Esta mujer es muy bruta; pinta cada día sin parar y, si está cabreada, ni os cuento. Y ahora lo está, vaya si lo está. ¡Ah, los hombres!Pero jodida y todo, ella se pone la música a tope y pinta. Pinta como si se hiciera el harakiri, como si le quedaran ocho minutos de vida, como si el lienzo tuviera la culpa de todo. Luego es un cielo de tía, serena, cabal, etecé, pero no quisiera yo encontrármela con un pincel en la mano, ya os lo digo.
Y al cabo de la calle, la pregunta: ¿hubiera sido mejor que su ex fuera un poco menos subnormal y ella nunca hubiera pintado, rota de rabia, Sentimientos encontrados, estos cuadros que se van directos a no sé qué expo americana? Para mí la respuesta es clara: sí, hubiera sido mejor, aunque no haya mal que por bien no venga.